Diógenes el Cínico o diógenes el Perro, nació en una colonia jónica del mar negro llamada Sinope, por ello Diógenes de Sinope, en 412 a.C. De él no quedan escritos y la fuente más completa de su vida es la que aporta Diógenes Laercio. Yo lo repito y habré de repetirlo más adelante: es posible que todo este libro sea apócrifo, anécdotas que se fueron sumando siglo tras siglo y elevando al héroe a un pedestal. Se dice que el Cínico vivía como un vagabundo o pordiosero en las calles de Atenas y que fue alumno de un alumno de Sócrates, Antístenes. Se dice que vivía en un barril o en una tinaja, si no es posible por la época el barril. Predicaba la austeridad y la innecesariedad de los lujos y se decía que sus únicas pertenencias eran un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco para tomar agua del que prescindió al ver a un niño tomando agua en la concavidad de sus manos. Promovió que el honor y la riqueza eran falsos bienes y de que las costumbres son una falsa forma de moralidad. Yo extraigo esta historia que ya la conté en las anécdotas y que aparece así en la wikipedia, nmos informa que es probable que hayan mutado mucho las anécdotas, con habas y lentejas, con tinajas y barriles, con amos y gallos, epro así están hoy cvontadas: "Se decía que el rey, Alejandro Magno, había llegado. Tal era la fama que tenía Diógenes, que el propio Alejandro estaba interesado en conocer al famoso filósofo. Antes de que Diógenes pudiera saber qué ocurría, se vio rodeado por un montón de ciudadanos de Corinto y se produjo el encuentro. Llegó Alejandro acompañado de su escolta y de muchos hombres más. Alejandro Magno se puso frente a él y dijo: "Soy Alejandro", a lo que Diógenes respondió: "Y yo Diógenes, el perro". Hubo murmullos de asombro ante la sorprendente respuesta del filósofo pues nadie se atrevía a hablar así al rey. Alejandro preguntó: "¿Por qué te llaman Diógenes, el perro?", a lo que Diógenes le respondió: "Porque alabo a los que me dan, ladro a los que no me dan y a los malos les muerdo". De nuevo, más murmullos, pero Alejandro no se dejó inmutar por esas respuestas y le dijo: "Pídeme lo que quieras". Por lo que Diógenes sin inmutarse le contestó: "Quítate de donde estás que me tapas el sol". Se hizo una exclamación generalizada de todos los presentes ante una petición tan pobre a un hombre que todo lo podía dar. Alejandro, sorprendido, le preguntó: "¿No me temes?", a lo que Diógenes le contestó con gran aplomo con otra pregunta: "Gran Alejandro, ¿te consideras un buen o un mal hombre?" Alejandro le respondió: "Me considero un buen hombre", por lo que Diógenes le dijo: "Entonces... ¿por qué habría de temerte?". Toda la gente se escandalizó. Alejandro pidió silencio y dijo: "Silencio... ¿Sabéis qué os digo a todos? Que si no fuera Alejandro, me gustaría ser Diógenes". A esto, Diógenes respondió: "Y si yo no fuera Diógenes, también querría ser Diógenes". Diógenes el Cínico murió en Corinto en 323 a. C.
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