domingo, 1 de enero de 2017

Zapatero a tus zapatos

Plinio el Viejo en su tratado Historia Natural, que fue escrito en el siglo I. Cuenta que, Apeles, el más ilustre de los pintores griegos, era extremadamente exigente y crítico con su obra. Prueba de ello es que solía exhibir sus cuadros en la plaza pública y se escondía con disimulo detrás de ellos, para escuchar los comentarios y críticas de los transeúntes cuando se detenían ante sus obras. En cierta ocasión, un zapatero fijó su mirada en uno de los lienzos y censuró con mofa la gran anchura de una sandalia en un retrato de cuerpo entero. Apeles aceptó el comentario y corrigió el defecto. Pero al día siguiente, el zapatero volvió a pasar y, al percatarse de la corrección, empezó a criticar otras partes del retrato. El pintor, indignado, salió de su escondite y exclamó: Ne sutor ultra crepidam, el equivalente en latín de: Zapatero a tus zapatos.