domingo, 12 de julio de 2026

Wolfgang Pauli y los profetas ateos

Wolfgang Pauli fue un físico austriaco cuyo principio de exclusión le facilitó el premio Nobel de física de 1945. Cuando Pauli, ya considerado una leyenda a los 27 años, asistió a la famosa conferencia Solvay de 1927, se sentó en silencio en una mesa, escuchando una acalorada discusión sobre temas religiosos entre sus colegas. Después de que Paul Dirac expusiera con vehemencia sus argumentos sobre por qué las creencias religiosas son un completo disparate, la multitud notó que Pauli permanecía sentado en silencio, sin decir una sola palabra. Entonces le preguntaron su opinión al respecto. Pauli respondió: "así lo entiendo: no hay Dios y Dirac es su profeta".

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