miércoles, 8 de abril de 2020

El T rex y la Orca

Parece un cuento para mis fábulas pero no es así, es que estas dos historias me ha sido imposible comprobarlas o corroborarlas o encontrar quien dijo algo más; es probable que alguien me las haya contado o las haya escuchado en un programa de ciencia o en fin: Ya habían sido descubiertos los huesos de animales gigantescos que vivieron en el período cretácico terciario y ya les habían bautizado dino saurios o lagartos terribles y he aquí que se hallaron huesos de un espécimen nuevo que fue atribuido a especies conocidas o con nombres menos sugestivos como Dynamosaurius o Manospondylus gigas, pero el paleontólogo Henry Fairfield Osborn encontró un nombre más sugestivo y fácil de vender con un latinismo y una palabra romana tyranno saurus rex ─el rey lagarto tirano─ un nombre más espectacular y, de hecho, más taquillero. La segunda anécdota es sobre la Orca que proviene de, aparentemente, otro nombre romano para el infierno o algunos de sus demonios ─el orco─ pero aquello de ballena asesina o asesina de ballenas se traslapa para dejarnos perdidos y es más probable que le vieran matando una ballena y asesina de ballenas fuera su nombre y que al traducir mal quedaría en ballena asesina, que es asesina pero no es tal, no mata por placer y hasta se le ha visto echándose unos bocados de tiburón blanco sin presentar intoxicación o malestar estomacal. Frente a aquello de que causara pánico Orcinus orca, y que en algún programa transcribieran ─mal por cierto─ orca orsida como "aquella que trae la muerte" no es más que una feliz coincidencia del desconocimiento del latín y de la ignorancia del nombre científico. Siguiendo con tales casos recuerdo al rinoceronte blanco, del cual jamás he visto una especie blanca pero al parecer proviene de la pronunciación de "wide rinoceront" rinoceronte ancho, en lo cual concuerdo, pero que mal hablado o por su fonía similar suena a white y tenga, que los científicos y la humanidad entera obtuvieron un rinoceronte blanco y vale la misma para los pobres animalitos marsupiales de australia que se llaman "no entiendo su pregunta" que era lo que respondían los pobres aborígenes cuando les preguntaban por aquellos animalejos tan comunes en australia: "kan ghu ru".