El cero es una invención antigua, pero podemos adjudicarlo a los indostánicos a la cabeza de Brahmagupta en el siglo VII. Ya se tenía una idea de él entre los babilonios y los mayas, pero se diseminó muy lentamente y como llegó al mismo tiempo que las cruzadas, se le consideraba hereje como los musulmanes que lo traían. Se le consideraba promotor de fraudes por su fácil conversión a nueve o a seis y además peligroso porque abría la puerta a los números negativos. Se afianza apenas en el siglo XVII y se vuelve un verdadero quebradero de cabeza. El cero es el módulo de la suma, es decir, a todo número a que se le sume cero se obtendrá a. Por su posición en la recta resulta siendo par, pero cumple con los números de la forma 2n y 2n + 1, es divisible por dos, que 0/2 = 0 y es múltiplo de 2, que 2 x 0 = 0 Absorbe cualquier número en la multiplicación porque todo a multiplicado por cero da cero. Su valor posicional es incalculable. Sobra decir que algún filósofo lo confundirá con "nada" pero el cero es un número con valor que significa ausencia de cantidad.
PS: Más allá de su valor filosófico, del principio y fin, del eterno retorno, de la serpiente que muerde su cola o del ciclo eterno de vida y muerte, me interesa su valor funcional en matemáticas.
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