Me atrajo esta anécdota porque mi interpretación de la estadística como tal, me arroja infinidad de situaciones en las que, no solo es mal empleada sino mal interpretada. Contar una media de altura en donde apenas hay dos montes uno de 2000 metros de altura y otro de 100 metros de altura, miente en todo caso o el dato curioso de los sobrevivientes de vuelos que vieron la puerta de emergencia antes de subir. La posibilidad de ser mordido por un tiburón o la de que me caiga un rayo. Se cuenta que, en el cambio del siglo XIX al XX, el inglés Karl Pearson se empecinó en una singular carrera contra la estadística: lanzó al aire una moneda 24.000 veces. Por el resultado, la que ganó fue la estadística: salieron 12.012 caras.
PS: Unos investigadores afirman que el 90% de los que salvan en un vuelo, se fijaron, al subirse, en las salidas de emergencia. Imposible preguntar que hicieron al subirse quienes no se salvaron.
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