Cuentan ─y cuentan mal─ algunas personas, que debido al tamaño de las alas del abejorro, es físicamente imposible que un bicho de estos vuele, pero como este no sabe física lo hace. Parece aquel cuento en el que un hombre vuela y se le acerca una paloma que le recuerda que no tiene alas y al notarlo, cae indefectiblemente. No sé porque incluso algunos físicos han esgrimido tal relato como prueba de un ser superior o algo parecido. Las charlas de motivación se han encargado de propagar tal estupidez y los creyentes la repiten como repitiendo un pasaje de la biblia. Los abejorros no saben física y de nada les valdría aprenderla porque su vuelo es tan probable como lo vemos cada que le vemos en el aire y la razón de que la física no se explique el vuelo de los mismos se debe a la calidad de los físicos y no a la imposibilidad física que ─obvio─ vemos demostrada en el vuelo.
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