domingo, 8 de junio de 2014

Diógenes Cínico y las visitas de Alejandro

Diógenes de Sinope nació hacia el 412 a.c. y murió en Corinto el 323 a.c. Fue alumno de uno de los más viejos discípulos de Sócrates, Antístenes. Preconizaba la autosuficiencia y la simpleza de la vida en los actos. Dicen que vivió en una tinaja y que sus posesiones eran mínimas: un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco. Aunque alguna vez vio a un niño beber agua de sus manos y abandonó el cuenco. Andaba descalzo en todas las épocas del año y dormía en los pórticos de los templos. "El Sócrates delirante" le llamó Platón. El principio de su filosofía consiste en denunciar por todas partes lo convencional y oponer a ello su naturaleza.

Se dice que una mañana, mientras Diógenes se hallaba absorto en sus pensamientos, Alejandro -the grade- interesado en conocer al famoso filósofo, se le acercó y le preguntó si podía hacer algo por él. Diógenes le respondió: “Sí, tan sólo que te apartes porque me tapas el sol.” Los cortesanos y acompañantes se burlaron del filósofo, diciéndole que estaba ante el rey. Diógenes no dijo nada, y los cortesanos seguían riendo. Alejandro cortó sus risas diciendo: “De no ser Alejandro, habría deseado ser Diógenes.” En otra ocasión, Alejandro encontró al filósofo mirando atentamente una pila de huesos humanos. Diógenes dijo: “Estoy buscando los huesos de tu padre, pero no puedo distinguirlos de los de un esclavo”.

Profesaba un desprecio tan grande por la humanidad, que en una ocasión apareció en pleno día por las calles de Atenas, con una lámpara en la mano diciendo: “Busco un hombre”. Diógenes iba apartando a los hombres que se cruzaban en su camino diciendo que sólo tropezaba con escombros, pretendía encontrar al menos un hombre honesto sobre la faz de la tierra.


http://es.wikipedia.org/wiki/Di%C3%B3genes_de_Sinope

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